El tiempo del que a diario se habla en Venezuela, en las calles, llenas de desidia y con una esperanza con una “calma desesperada”, cobra vidas a diario, ya no se sabe determinar a ciencia cierta, que es lo que mata a diario a los venezolanos, si el virus, Covid 19, o el hambre, o la desconfianza de ver cada día un futuro truncado, sin posibilidades, sin poder salir adelante.