Corría ayer un aire fresco que revolvía las hojas caídas del otoño y las ramas de los árboles en el colegio Bois de l’Aulne, en Conflans-Sainte-Honorine, una localidad de aproximadamente 35.000 habitantes del departamento de Yvelines, en el noroeste de París. Frente a la puerta del centro, donde hasta el pasado viernes impartía clase el profesor Samuel Paty, de 47 años, padre de un niño y decapitado ese día por un terrorista islamista después de mostrar unas viñetas de Mahoma, se congregaba una río constante de personas que depositaban flores y pancartas reivindicativas en el suelo, con la mirada a menudo afligida. Junto a un «Quiero aprender libremente» o «Mi única arma, una educación laica y libre», un observador también… Ver Más