La nueva serie está ocupando los primeros lugares en los tops mundiales de la plataforma, y aunque los reproches le han caído como diluvio, los recursos de Darren Star, incluyendo a Lilly Collins, han podido cautivar a otra parte de la audiencia
No sólo son los espectadores franceses quienes han dado su opinión sobre la top serie de Netflix; los norteamericanos también, y cientos opinan en las redes sociales que la protagonista exhibe también esos estereotipos que se tienen sobre ellos en el mundo: gente que sólo vive para trabajar, que busca ser feliz y cree en los finales felices porque siempre llegará el héroe (sí, el héroe americano), como se ve en el capítulo 7 con desenfado, cuando una desmotivada Collins, ante la frivolidad de su jefa, intenta demostrar con ese mismo discurso que con una sonrisa todos los obstáculos se pueden superar y que al final tienen que ganar los buenos, los héroes. Claro, porque no hay franceses que sonrían, o sean positivos.
Lo que hace con las manos, lo destruyen con los pies
Por momentos, a lo largo de los capítulos, la serie toca temas interesantes que pudiesen ser una muestra concreta de querer subsanar esos clichés interculturales que han existido por décadas entre ambos países. Como por ejemplo, el acoso con el tema del #MeToo, que se muestra en un capitulo su versión francesa #BalanceTonPorc -“denuncia a tu cerdo”-, y la extensa ventaja que tienen los norteamericanos en el mundo del marketing y las redes sociales. También, en otro episodio vemos como uno de los compañeros laborales de Emily le explica que los franceses saben cómo relajarse y “trabajar para vivir”, no al contrario, pues no es que no sepan apreciar la felicidad, sino que “para ellos” hay cabida para sentir todas las emociones de la compleja existencia humana. Esto en un intento de desbaratar esos malentendidos que se dan a raíz de prejuicios existentes.
- El Universal
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