Venezuela atraviesa un colapso económico sin precedentes. El petróleo, el alma de Venezuela, está siendo mal administrado por Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa petrolera estatal del país. Ante la disminución de los ingresos de PDVSA, el gobierno ha confiado en su banco central para financiar el gasto público. Para satisfacer estas demandas, el Banco Central de Venezuela ha encendido las imprentas y, como la noche sigue al día, la hiperinflación ha vuelto a asomar su fea cabeza.