Los chapines no somos muy previsores que digamos y a los que lo somos, aunque sea un poco, nos llaman “paranoicos”. No se trata de ser miedoso pero resulta que muchos no tienen seguro de vida o de automóvil, funerario o médico. No voy a hacer un inventario de nuestras imprevisiones. Hoy a pesar de lo que me fastidia hablaré de ‘la Pandemia China, coronavirus o COVID-19’. Todos sabemos que hay enfermedades que matan a más personas en el mundo que el ‘COVID-19’. Por ejemplo, el cáncer que es provocado por el tabaco mata a millones cada año, con la diferencia que si usted no fuma y no vive con alguien que sí lo haga, el cáncer no se le pega.
Dicen los médicos que las enfermedades, que entre otras más matan gente son: La ‘cardiopatía isquémica’ que es una enfermedad en los principales vasos sanguíneos del corazón. La ‘afección cerebrovascular’ o ‘ataque cerebral’ más conocido como ‘derrame cerebral’, que son las lesiones en el cerebro por interrupción de la irrigación. Las ‘enfermedades diarreicas’, son las intestinales que todos conocemos. Además está la ‘diabetes mellitus’ enfermedad en crecimiento, que es el resultado de un exceso de azúcar en la sangre, usted amigo lector seguro que conoce a uno o varios diabéticos. Todas estas y muchas otras que yo no conozco por no ser médico, son las que causan millones, sí millones, de muertes ‘cada mes’ en todo el mundo. El ‘COVID-19’ no es nada comparado a esas enfermedades, tan conocidas, pero resulta que ninguna de esas es contagiosa. ‘contrario sensu’ el ‘COVID-19’ sí se contagia rápidamente, se pega muy fácilmente y para algunos es mortal en el corto plazo.
Los cultos pueblos europeos no le pusieron gran atención a esta “importada” enfermedad y ante esa imprevisión fueron muchos los muertos en Italia, España, Alemania, en fin en toda Europa. Sin embargo, como si fueran las olas del mar, aquí estamos superando la primera, aparentemente, pero ya viene la “segunda ola” del ‘COVID-19’. Hoy vemos que París está cerrado, que España tiene muchas ciudades con Toque de Queda, igual sucede en Italia y hasta en Alemania se están tomando medidas draconianas.
Aquí el Gobierno ha anunciado que la situación no pinta muy fácil y que para diciembre, el mes más bonito del año, el de más fiestas y alegrías por la Navidad, se espera la “segunda ola”, el repunte de la pandemia y que podrían retomarse medidas estrictas y así evitar que se extienda más y resulte peor que la “primera ola”. Así pues mis queridos lectores ustedes no se baboseen, mejor dicho no nos baboseemos, porque si ya nos salvamos de la primera oleada de la contagiosa y mortal enfermedad, que no nos dé por babosos. Los viejos tenemos los mismos derechos de los jóvenes y por ende tenemos el derecho de ir a donde vayan los jóvenes, pero no nos baboseemos ya que nosotros no tenemos las mismas defensas en nuestro organismo y no nos pueden proteger de agresiones externas, como sí lo hacen con los jóvenes. Pilas pues, no nos apendejemos ni los jóvenes ni los viejos. Los viejos porque el ‘COVID-19’ nos puede matar después de grandes sufrimientos y los jóvenes también pilas, porque aunque pueden sobrevivir a la enfermedad, también pueden contagiar a sus padres, abuelos o cualquier persona mayor. No nos baboseemos pues.