“América primero”, en riesgo

Al tiempo del triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016, Estados Unidos mantenía su condición de primera potencia mundial en campos, tanto del conocimiento humano, como del poderío económico, tecnológico y militar y del control político, por lo que la muletilla ‘“America first, again”’ no tenía justificación en la realidad, pero si como acierto político electoral. Ese liderazgo mundial, ciertamente debilitado comparado con la época de la post-Guerra y con los tiempos posteriores a la ‘“caída del muro de Berlín”’, seguía siendo evidente a pesar de los efectos de la crisis financiera de 2008 y se traducía en una relación respetuosa y cordial con los aliados y el mantenimiento de relaciones respetuosas con otros países y regiones de cosmovisiones distintas. Además, se ejercía un determinante liderazgo en el top de las decisiones de múltiples organismos internacionales y multilaterales.

La relación de EE. UU. con otras potencias, China por ejemplo, no solo se había incrementado significativamente sino que era bien valorada de mutuo beneficio por ambas partes, lo que se puede medir por las multimillonarias inversiones de empresas estadounidenses en territorio chino y el creciente intercambio comercial entre ambas economías, así como por el intenso tráfico de personas entre ambos países, todo lo cual contribuyó al desarrollo y crecimiento registrado en la República de China, que viene desde la aplicación de prácticas derivadas del socialismo marxista que fracasaron en el alcance del progreso económico y social y que han evolucionado con la llegada al poder del líder Deng Xiaoping (1978), hasta las actuales prácticas de mercado en el marco de un régimen socialista, en el que la economía se desenvuelve siguiendo las fuerzas del mercado, en tanto que el poder político e institucional se mantiene bajo la autoridad del Partido Comunista Chino con éxito económico evidente.

Volviendo al tema, está claro que después de casi cuatro años del gobierno del presidente Trump, el ‘“América First”’ corre evidentes riesgos que deben ser atendidos por la nueva administración, causados por las imprevisibles actuaciones del presidente, entre otras, 1) el trato descortés y hasta abusivo hacia los países europeos en temas como el apoyo al ‘brexit’, sus “defensas arancelarias”, las actitudes en el seno de la OTAN y su rebuscada relación con Rusia y su líder Putín; 2) el diferendo comercial con China y el impertinente ataque al pretender culpar al gobierno chino por la expansión del COVID-19 en el territorio estadounidense; 3) sus devaneos sin resultados hacia Corea del Norte y Venezuela, 4) la irresponsable retirada de organismos internacionales y multilaterales en donde el liderazgo de los EE. UU. es requerido entre otros, en campos tales como los de la educación, el comercio, el clima y el medio ambiente y en el de la salud, organización a la cual el Presidente también culpó, junto a China, del expansivo contagio y fallecimientos causados por el COVID-19 en un intento de culpar a otros de los resultados de su desentendimiento de la pandemia y de la desatención presidencial a las recomendaciones de expertos y científicos acerca de cómo enfrentarla, con los lamentables y dramáticos resultados obtenidos.De aquí, que la tarea deba ser mantener el liderazgo implícito en el ‘América First’ para bien del desarrollo mundial y lo interno corregir el rumbo empezando como ya ha sido anunciado, por la debida atención a la pandemia y la recuperación económica.

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Author: Maria Suarez