Por ese pueblo que no se ha detenido jamás. Por esos millones de venezolanos que acumulan más de 20 años dándole batallas a esta dictadura. Por esos jóvenes que se inmolaron y que continúan en pie de lucha, simbolizados por los centenares de muchachos que no se dejan arrebatar sus ilusiones. Por esas nuevas generaciones que saben que no hay nada más importante que la patria en la que nacieron y que es una causa inextinguible de lucha. No se hacen teñir por la muerte, más bien por la vida de los ideales que no se dejan matar, que resisten, que combaten, que no se entregan.