Carlos Ochoa: El gran despertar de Venezuela

El régimen ha utilizado todas las artimañas que han sido experimentadas en Cuba y en otros países totalitarios para intentar adormecer al pueblo de Venezuela, son prácticas que parten de una fuerza paralizadora muy importante que convierte a los ciudadanos en “muertos vivientes”, carentes de voluntad propia porque se les despoja del coraje necesario para enfrentar con vitalidad, ambición, interés,  la vida colectiva y la propia. Es obvio que un ser dormido no va a ir a ninguna parte, no va a producir ningún cambio porque está paralizado por el miedo, camina kilómetros gastando suela, se sube al transporte atiborrado con la mayoría de la gente sin máscaras sanitarias, hace las cola para el gas que no llega, duerme en su carrito tres y cuatro días   esperando llenar el tanque de gasolina en la estación subsidiada que nunca abre o en la dolarizada que siempre está esperando la cisterna que tampoco llega salvo en Caracas, regresa a su casa y no hay electricidad y en la mesa  poco o nada que comer porque los bonos, el salario o los dólares que le pagaron si por suerte tiene un trabajo no le alcanzan para llevar una vida sin tanto sobresalto ni miseria. La pregunta que muchas personas se hacen es porque soportamos tanta humillación y no le damos canalización a la indignación en el plano político. La respuesta a la interrogante de por qué los venezolanos no reaccionan a las penurias es simple, estamos sometidos por el miedo que el régimen ha ido perfeccionando para asustar a la vida,  confiscando la esperanza, la ambición y los deseos de cambio.

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Author: Pablo Perez