Ayer, 105 congresistas decidieron vacar a Martín Vizcarra. Lo hicieron en uno de los momentos más críticos de nuestra historia republicana, con una pandemia que ha dejado más de 34.000 muertos (y casi un millón de contagiados) por todo el país y que ha provocado una crisis económica cuyos efectos todavía no se han mostrado con toda su ferocidad. Lo hicieron, además, cuando faltan apenas cinco meses para las elecciones generales. Pero lo hicieron, sobre todo, sin contestar la única pregunta que debían contestar: ¿cómo así una investigación en curso puede ‘probar’ una incapacidad moral permanente?