Los últimos años el asunto del presupuesto de la Usac ocupa la atención en los meses de octubre-noviembre. Son los meses que corresponden a la discusión del presupuesto nacional por el Congreso y lo asignado a la Universidad Pública. El eje de la discusión consiste en recortar el cinco por ciento de lo asignado a la educación superior por mandato constitucional. El tema es delicado y se mantiene en la actualidad.
El origen de esto es la existencia en los últimos gobiernos de un credo neoliberal, que insiste en privatizar la educación superior por la vía del desfinanciamiento de la Usac. No lo han conseguido, pero y esto es lo grave, han encontrado un aliado de monta en las malas prácticas que se han enquistado en la Usac desde hace varios periodos. Es necesario subrayar que, en la discusión actual, la idea es disminuir 185 millones al presupuesto de la Usac, del insuficiente presupuesto del 2020.
Un tema es que desde hace años el fondo de prestaciones de la Usac tiene algunos problemas. El primero fue la decisión del rector Cabrera de jubilarse con el cien por ciento, después, se acordó solo el 40 por ciento. Otro de ellos es que la Rectoría, como parte patronal, no ha cumplido con sus obligaciones y hay un agujero de unos 500 millones. Y antes de cumplir con sus obligaciones con el fondo, optan por ponerlo en un banco con la “idea” de ganar intereses o dicho en buen chapín, para jinetearlo. O sea, el fondo de pensiones tiene recursos, solo que mal administrados.
Esta “idea” lo menos que puede causar es indignación pues no se puede trasladar las malas prácticas de Rectoría, sobre las espaldas de los empleados y de las prestaciones de quienes, durante años, dieron a la Usac esfuerzo, conocimiento y dignidad académica. Si en los años pasados se intentó terminar la inteligencia y la creación de conocimiento por la vía de la violencia, hoy es por la vía del desfinanciamiento que vuelve a planear esa idea sobre la universidad nacional.
Se trata que ahora, el CSU, asuma una actitud firme ante el intento de recortes presupuestarios y rechace la idea de cargar sobre las espaldas de catedráticos y las prestaciones el peso de esta barbaridad financiera. Adicionalmente no es por la vía de préstamos para obra gris como se resuelven los problemas del mal manejo de las finanzas de la Usac. Las finanzas de la Usac y su buen desempeño, dependen que se les asigne el cinco por ciento constitucional. Lo contrario es perder tiempo.
Finalmente, el CSU no puede limitar su accionar a la publicación de comunicados que solo son copia con cambio de fecha de los años anteriores, incluyendo visitas de cortesía a diputados y la foto en el Salón de los Pasos Perdidos, como una muestra de que algo están haciendo. Y los estudiantes y profesores no pueden, por más tiempo, mantener su adormecimiento. La Usac merece más compromiso.