Se han desvanecido las expectativas de alcanzar el cambio político en lo inmediato. El realismo ha ocupado nuevamente el lugar que le corresponde. Finaliza un año colmado de penurias. Los venezolanos sufrimos el tercero con hiperinflación, el mes pasado fue la mayor de este año tenebroso. Las terribles consecuencias sociales se manifiestan en el aumento de la pobreza y la desnutrición. La devaluación ha pulverizado el valor del bolivar. La crisis de los servicios públicos es ya insoportable y para colmo esta se desarrolla en los tiempos de pandemia.