Hoy se celebran elecciones generales en los EE. UU. Se elegirá Presidente y Vicepresidente, 11 (de 50) gobernadores estaduales, 35 (de 100) senadores, los 435 miembros de la Cámara de Representantes y una larga lista de cargos públicos estatales, condales y locales en todo el país.
Los principales aspirantes a la Presidencia y Vicepresidencia, para el período 2021-5, son: Joseph Biden y Kamala Harris, postulados por el Partido Demócrata, y Donald Trump y Mike Pence, postulados por el Partido Republicano. Estos últimos buscan la reelección. Actualmente, 23 de los 35 senadores en disputa son republicanos, mientras que 12 son demócratas; y, asimismo, 235 de los 435 representantes actualmente son demócratas, en tanto que 199 son republicanos. Cabe señalar también que actualmente 7 de los 11 gobernadores a elegirse son republicanos, en tanto que 4 son demócratas.
Las encuestas que han venido publicando los medios de comunicación tradicionales favorecen ampliamente a los demócratas en todas las posiciones electorales en disputa; sin embargo, el presidente Trump y los candidatos republicanos han venido recortando distancias, especialmente en los denominados “swing states”, un fenómeno que también ocurrió en 2016.
En todo caso, si los resultados confirman los sondeos mediáticos, los demócratas podrían apoderarse de la Presidencia y Vicepresidencia, contar, como mínimo, con 60 (de 100) senadores (con lo que eliminarían la capacidad de obstruccionismo de los republicanos) y obtener, al menos, 260 representantes. De esa cuenta, habría lugar a la instauración de una nueva Presidencia Imperial, de la cual gozó Ronald Reagan, William Clinton y George W. Bush durante parte de sus mandatos presidenciales de 8 años cada uno.
Si, por el contrario, triunfase el binomio presidencial republicano, habría lugar a un gobierno bipartidista, bajo el supuesto de que los demócratas controlarían ambas cámaras del Congreso o una de ellas. De esa cuenta, el veto presidencial sería el instrumento para la concertación o las decisiones ejecutivas para soslayar la actividad legislativa, de las cuales comenzó a echar mano el expresidente Barack Obama en su segundo período (2013-17).
Los proyectos demócrata y republicano difieren en sus visiones económica, social, internacional, así como en cuestión del abordaje a la pandemia del coronavirus (COVID-19) y sobre la cuestión fiscal, ya que en este asunto los republicanos ofrecen no aumentar los impuestos, en tanto que los demócratas proponen aumentar los tributos a los que tienen mayores ingresos. El mayor o menor intervencionismo estatal ha caracterizado a las gestiones demócrata y republicana desde la presidencia de Franklin Roosevelt (1933-45).
En América Latina, la derecha conservadora y liberal se inclina mayormente a favor de la reelección de Trump y Pence, en tanto que la izquierda progresista y socialista favorece la elección de Biden y Harris. Para los moderados o centristas la elección de cualquiera de los binomios es indiferente. La mera verdad es que no existe mucho optimismo respecto de ambos proyectos y liderazgos.
De cualquier manera, el electorado estadounidense en esta contienda está bastante dividido, lo que se atribuye principalmente al frenetismo que ha causado la referida pandemia, que, por cierto, ha sido motivo de mutuas acusaciones y señalamientos entre los políticos demócratas y republicanos, así como la consiguiente declinación económica. Sin embargo, la economía comienza a reactivarse, gracias a que los negocios han seguido funcionando; y, asimismo, el empleo se ha venido recuperando. No obstante, la incertidumbre y el temor siguen prevaleciendo entre la población, y no es para menos, dado que la morbilidad que ocasiona la pandemia no cede y las vacunas no terminan de salir al mercado.
De cualquier manera, debido a que los estilos de liderazgo de los presidenciables se antojan diferentes, la expectativa es alta en Latinoamérica, de cara a quienes vencerán en las elecciones, sobre todo entre oficialistas, opositores políticos, empresarios y opinión pública en general.