Algo particular de las últimas elecciones en EE.UU. es cómo casi no se habló de las políticas públicas, y mucho acerca de la política identitaria. Esta busca dividir al mundo entre distintos grupos: los negros contra los blancos, los ricos contra los pobres, las mujeres contra los hombres, etc. Los justicieros de un lado y los que merecen ser ajusticiados del otro, tratándose realmente de una visión colectivista de la sociedad que anula las particularidades de cada persona.