Tenemos una tarea pendiente. Es la más crucial de todas, para evitar girar en el mismo círculo innecesario del abatimiento. Es fundamental volver a asumir el compromiso de la lucha y no ser somnolientos en nuestros sueños de libertad. Es cierto que nos cansamos de ver quebrarse el paragua día tras en el ojo de la tormenta. No es sencillo hacerse inmune al dolor cotidiano, pero tampoco debe asumirse como un desenlace sin remedio.