No hay certidumbre sobre los comicios norteamericanos. Fueron días enteros y confusos en una espera interminable sobre los resultados. El mapa colorido tuvo cansadas las pupilas de un mundo expectante. Un debate casi agónico sobre quién tenía la razón. Eso demolió mis ímpetus para opinar y sería una gran irresponsabilidad no hacerlo, cuando los más expertos en el área comunicacional se la han jugado con uno u otro bando.