Durante los meses previos a las elecciones, y sin apenas excepciones, los medios de comunicación advirtieron sin cesar del riesgo de disturbios en las calles si Trump era derrotado por Biden. Hordas de deplorables por supuesto armados, se nos sugirió con más o menos delicadeza en decenas de noticias e informaciones habladas, saldrían en sus feudos a montar bulla y torpedear la democracia que ya habían empezado a cargarse ejerciendo su derecho al voto para llevar a la Casa Blanca a su candidato. El caldo de cultivo perfecto para estas violencias era una victoria ajustada de Biden que Trump se resistiría a aceptar denunciando un fraude.