“El príncipe” de Nicolás Maquiavelo está entre los libros más polémicos de todos los tiempos. Del apellido del autor derivó el adjetivo maquiavélico, que significa perverso, astuto, engañoso o mal intencionado. También Maquiavelo evoca una época, el renacimiento, donde el ser humano pasa a ser el centro, dejándose de lado la subordinación a cualquier Dios o religión. Por ello la obra es digna de un tiempo descarnado. Sin embargo, con los años el Concilio de Trento la condena y el Cardenal arzobispo de Canterbury, afirma está escrita por “la mano del diablo”. Para “El príncipe” el cristianismo y la religiosidad son debilitantes, porque hacen al hombre bueno, le dan escrúpulos, que es lo contrario de lo que debe hacer quien aspire a tomar y a conservar el poder según el autor.