Soñoliento Biden

“Soñoliento”, pero resultó ganándole a su “despiertísimo” y astuto contrincante. No, es que no es cuestión de ser o de aparentar, ni de ser “más soñoliento” o más despierto. Se trata de autenticidad, de reconocer, de interiorizar y de practicar los valores morales. De dar ejemplo con una conducta ética intachable. Yo hoy le escribía a un amigo que reside en los EE. UU., diciéndole que, si yo fuera gringo, sería “votante republicano a favor de Biden”. ¿Por qué? ¿Porque acepte y admita en conciencia los criterios de Biden? No, absolutamente no. O de Kamala Harris. Rechazo algunos puntos de vista de Biden y también de su compañera de fórmula. Un día Biden reunió en su propia residencia a una pareja de jóvenes varones homosexuales y los casó. Me imagino que por ser abogado, los casó civilmente. Y aprendí también que la Planned Parenthood declaró a la Harris su “heroína”. Mejor no digo la repulsión que me causaron y me siguen causando ambos hechos.

Pero los EE. UU. no pueden darse el lujo de tener por cuatro años más a un “aprendiz de dictador”. Recuerdo que así se le llamó al expresidente Serrano. Hacia eso se encaminaba un presidente que, con su soberbia, autoritarismo y arrogancia y con su increíble narcisismo y egolatría ha causado enormes daños a su país, al sistema democrático a nivel mundial y a las instituciones de su propia patria.

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Author: Maria Suarez