Fue gracias a la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional que se supo que Venezuela había entrado en hiperinflación en noviembre de 2017. El BCV había ocultado las cifras y con trabajo minucioso y sistemático se comenzó a calcular este indicador fundamental para el seguimiento de la economía. El ritmo vertiginoso del alza de precios se fue acelerando con su efecto destructivo sobre los salarios, las pensiones, jubilaciones y el ahorro de los venezolanos actualmente arruinados. La causa de la hiperinflación es conocida y en Venezuela ella se fue conformando con los déficits fiscales que fue mostrando la gestión presupuestaria con particular fuerza desde 2014, financiados éstos principalmente con emisión de dinero por parte de un Banco Central que optó por destruir su propia moneda.