Un incendio premeditado y gases lacrimógenos esperaban a una manifestación pacífica

El Congreso amaneció con toneles con agua y varios extintores contra incendios en el pasillo que conecta a la entrada de dicho edificio sobre la novena avenida de la zona 1. Esta vez, un grupo de supuestos manifestantes -que más perecían agentes del Estado- vestidos de negro y con unos bates con mango de goma y punta de metal pudieron trepar hasta la cornisa de las ventanas (que están a una altura de unos 150 centímetros), quebrar los vidrios, ingresar e incendiar la antesala de la oficina de la Dirección Legislativa, el Salón del Pueblo y el pasillo en donde se ubican los retratos de los presidentes del Congreso. Hasta el hemiciclo no llegaron, tampoco a las oficinas de los directivos, mismas que están inmediatas al lugar que fue incendiado.

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Author: Maria Suarez