Ya la serie ‘High Score’ de ‘Netflix’ había abordado el tema: los videojuegos tienen historia y su evolución es fascinante. Comenzaron como pequeñas innovaciones que permitían que uno o dos jugadores interactuaran con un programa de computadora en los ‘Arcades’ de los años setenta, pero pronto –en esa misma década– saltaron a las casas gracias a las consolas domésticas. Tras medio siglo con nosotros, los videojuegos se preparan para su siguiente salto: la Play Station 5 y la Xbox X. Ambas consolas de nueva generación estarán disponibles la próxima semana.
El inicio de todo fue el tenis. En 1972 salió a la venta ‘Pong’, juego para la consola Atari. No era más que una pantalla negra que permitía a dos barras blancas hacer que un punto blanco rebotara en ellas. Fue un éxito. Vendió más de 100 mil unidades y abrió camino una subcultura (la ‘gamer’) cada vez más fuerte en el mundo contemporáneo. Junto con él aparecieron otros icónicos, como ‘Pacman’, ‘Tetris’ y ‘Space Invaders’.
Tras el éxito de Atari, Sega y Nintendo arribaron al mercado y lo dominaron por los siguientes años. Sega lo hizo con Sonic, un personaje azul que rodaba libre por diversas pistas 2D. Nintendo, por su parte, creó un imperio basado en franquicias como Mario Bros y The Legend of Zelda, que tuvieron gran éxito en las décadas de 1980, 1990 y 2000.
El gran campo de batalla llegó durante los noventa. Sony vio una oportunidad en los videojuegos y lanzó su propia consola: Play Station. Sega no pudo seguir el ritmo y la guerra se libró entre Nintendo y Sony. Más tarde, ya en el siglo XXI, Microsoft apostó por la Xbox. Con este nuevo escenario llegaron nuevas modalidades y franquicias, como las de ‘first person shooter’ y las de deportes. El avance tecnológico también permitió una mejora en la capacidad de procesamiento y los motores gráficos. Esto hizo juegos cada vez más realistas y complejos. Para 2013, el Play Station 4 y la Xbox One irrumpieron en el mercado y se consolidaron como líderes del sector ‘gamer’. Nintendo apostó por otros tipos de experiencia y otros mercados más segmentados. Ahora, con la nueva generación de consolas, tanto Sony como Microsoft buscan ganar el nuevo capítulo de la batalla por el mundo virtual. Con procesadores gráficos similares, el valor está en los detalles, como la experiencia del mando o en las historias que cada juego es capaz de contar.