En Venezuela, la pandemia se mueve al son que le toquen en Miraflores. En diciembre bailará y todo. Es éste el único país donde el coronavirus vacaciona con una semana de por medio que, por instrucción “oficial”, permite salir a bonchar y a disfrutar una vida más “normal”, sin las restricciones que impone la “cuarentena radical”, después de la temporada semanal de encierro. “Estamos en forma radical”, dice la gente, como si de acciones políticas opositoras de verdad se tratara.