¡Nadie puede obligarnos a vivir bajo el yugo que nos mata, nos endeuda, nos roba, nos miente, nos reprime y nos expulsa! ¡Nadie!
En nombre de las necesidades del Pueblo, Giammattei negoció que el 24 de marzo las y los diputados corruptos aprobaran de “emergencia nacional” un millonario préstamo con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo por US$450 millones. El 3 de abril a través del Decreto 13-2020 logró la aprobación de una ampliación presupuestaria por US$1,400 millones mediante Bonos del Tesoro a través del Banco de Guatemala y el 10 de junio otro préstamo al Banco Mundial por US$594 millones. ¿Y dónde están los US$2 mil 444 millones? porque el país está peor que en enero de 2020.
¿En dónde ha invertido el dinero? Si estos préstamos los empezó a pagar el pueblo, entonces, le asiste el derecho de exigirle cuentas a los responsables. Y pedir que renuncie la cabeza, porque un gobernante que endeuda a un pueblo en época de crisis e inanición no es un dirigente. Es otra cosa, un timador, un negociante de la agonía colectiva, un experto en generar ganancias con el hambre de los niños, un gritón que se asume en un campo de batalla dirigiendo un ejército represor, un hipócrita solapado que demanda asistencia de organismos dudosos cuando se ve descubierto y arrinconado.
Si estas son las capacidades de Giammattei para gobernar debe dedicarse a otra cosa, porque ha demostrado que no sabe de administración en tiempos de crisis, enfermedad y desastres. La cabeza de un país no solo debe saber de asuntos públicos sino, además, debe poseer sensibilidad humana y social para conducir a un país que está sucumbiendo por el crimen, la corrupción y la falta de empleo.
En Guatemala, la historia vuelve a repetirse, la cabeza de los tres poderes, el Ejecutivo, Legislativo y Judicial no aportan soluciones sino son parte fundamental del problema que los ciudadanos deben cargar.
¡Giammattei debe de renunciar! pero antes debe entregar cuentas y decir ¿qué hizo con los US$2 mil 444 millones? Al igual que los diputados y los miembros de la Corte Suprema de Justicia. ¡El pueblo no los tolera más!
Giammattei y su gestión son un fracaso, cargado de arrogancia machista y misógina, de un racismo finquero e incapacidad técnica, pero, sobre todo, es un instigador de la violencia hacia las mujeres, los estudiantes y las familias. Él es el responsable de la agresión y detención violenta de mujeres que con derecho levantaban su voz, que estudiantes como Carlos González de la Cruz perdieran un ojo luego de ser vapuleados por la Policía, de agredir y desangrar a periodistas como Carlos Sebastián, entre otros delitos cometidos desde la silla presidencial.
¡Tantos crímenes en tan poco tiempo!