¿Alguien puede creer que 2021 será mejor que 2020? Tal fe podría ser el mejor chiste de castromaduristas y de opositores, todos aferrados a sus respectivas cuotas de poder y ganancias, desde que en 1998 los grandes partidos se esfumaron entre las máscaras de Hugo Chávez, las orientaciones e hipocresías de la estrategia de codicia de Fidel Castro y la cabalgata ingenua y pedante de Salas Romer hacia un Carabobo que ya no era siquiera fantasma del pasado, la gran inocentada desde la muerte de Gómez, por sólo poner alguna fecha.