Es reconfortante darse una vuelta por la zona 10 y parar un rato en ese oasis que afortunadamente se mantiene y crece, que es la Librería Sophos, y toparse con la voz bien escrita de la adolescente que está dando mucho que hablar: Greta Thunberg. ‘Cambiemos el Mundo, Huelga por el clima’, se llama esta edición de Lumen, traducida del inglés, de reciente publicación en el idioma de Shakespeare.
La joven sueca ha adquirido fama mundial, y se ha reunido con mandatarios importantes del orbe. El libro recoge las palabras pronunciadas en la Marcha por el Clima que tuvo lugar en Estocolmo, el 8 de septiembre de 2018 y luego sucesivamente en varias ciudades europeas. La pandemia actual y el renovado panorama político de los Estados Unidos, con las promesas explícitas del presidente electo Joe Biden, por retomar el Acuerdo de París sobre Cambio Climático parecieran retornar esperanza a esos llamados angustiantes de Greta y por supuesto los más destacados científicos expertos en el tema.
Recordemos que los Estados Unidos es el responsable de una cuarta parte del dióxido de carbono emitido a nivel mundial desde hace varios siglos, teniendo en el futuro próximo una gran responsabilidad a ese respecto gente de gran talla política como lo son el conocido John Kerry y Pete Buttigieg, quien ha sido ya designado por Biden como el futuro Secretario del Transporte, uno de los sectores más contaminantes.
A pesar de su síndrome de Asperger, la voz de Thunberg resuena por todos lados del planeta: una meta del Acuerdo de París es llegar a una reducción de la temperatura promedio planetaria en 1.5 grados Celsius, pero Greta le pide a Suecia, por ejemplo, un esfuerzo redoblado en ese sentido. Y es que la equidad planetaria es también de suma importancia, lo que significa que los países ricos tienen que reducir las emisiones a cero en un plazo de seis a doce años a la velocidad actual de las emisiones, y todo ello para apoyar la infraestructura y equipamiento de los países pobres. Es un tema de equidad planetaria regional, y al mismo tiempo, digo yo, equidad al interior de los países, pues bien se sabe, y hoy en carne propia por las tormentas ‘Eta’ y ‘Iota’, que son los pobres los más sufridos, como siempre, por los avatares del cambio climático.
Guatemala y Mesoamérica en general se encuentran en una posición de notoria vulnerabilidad frente a estos fenómenos, a lo cual se unen la pandemia y la propia pobreza generalizada, al punto que debiera llamarnos a la reflexión la primera plana de ‘elPeriódico’ del pasado lunes: Sesan identifica 3.7 millones de personas en crisis alimentaria en el país. Es decir más de la tercera parte de nuestros compatriotas.
“Estamos a punto de sacrificar nuestra civilización por las oportunidades de ganar enormes cantidades de dinero para un reducido número de personas”, nos dice Greta, y remata la frase aseverando “el verdadero poder pertenece al pueblo”. Cumplir entonces con el denominado Acuerdo de París es lo que nos pide, y a pesar de los odios lógicos cosechados, me parece que con tan solo leer el libro podemos contribuir al cambio.