Centenario de: “Chabuca Granda, limeña” (II parte y final)

‘Chabuca’ Granda le dijo al general Velasco Alvarado, que ella no hacía canciones por encargo y menos para revoluciones. A las revoluciones y a los revolucionarios hay que exigirles. Todo dicho frente a los músicos, compositores y cantantes del Perú. Y eso quedó claro en las más de cien composiciones grabadas en discos, toda su música y su poesía salía de la inspiración, de un intelecto y de un corazón generoso. Al Perú, el hijo del Sol, como creían los incas, le cantó ‘Bello Durmiente’ y en ‘José Antonio’, por ejemplo, le hace homenaje al incansable impulsor y preservador del caballo de paso peruano, de su chalán, de apellidos Lavalle y García, que va de jipijapa y pañuelo, con poncho fino de lino, camino de la flor de amancaes. Es junio y garua. Y así como Miguel Ángel Asturias dejó escrita toda su nostalgia por la vieja y antañona Nueva Guatemala de la Asunción, destruida por los terremotos de diciembre de 1917 y de enero de 1918, en ‘El Señor Presidente’, y también en un poema escrito en 1940-1942 y que fuera publicado en ‘Sien de Alondra’ en Buenos Aires en 1949, titulado ‘Mi ciudad’ en el que dice: “Herida en esperanza y atrición, con una vela entre las manos, pasa contigo –Mi Ciudad– que el corazón siente que acabas de morir en casa. Te asisten las aldeas, tus vecinas honestas, laboriosas, y sincera su pena –Mi Ciudad– que no caminas ni hablas. Lloran por lo que antes era. Y las ciudades, circunspectas, graves personas que vienen después a verte, preguntan por tus joyas y tus llaves, enjugan una lágrima callada y se alejan en paz. Para la muerte la Luna te vistió de desposada”. No lejos quedaba un río en donde gemían por su fallecimiento unos sauces llorones. Tenía y tiene como patrona a la Virgen de la Asunción.

‘Chabuca’ Granda, también hizo lo propio con su amada Lima, cerca del río Rímac, leamos sus versos en ‘Pasito a paso, otra vez’: “No sé si quieres volver ni sé si puedas, ni si te puedo esperar, ni sé si sabes que Lima quedó inmóvil y en sosiego, y que puedes volver, es casi como fue. Mis ilusiones serán locura de mis sueños. Pues será como volver a todo lo perdido, es como soñar en que nada ha cambiado y todo lo vivido empieza a comenzar. Mira que había que volver a viajar en tranvía otra vez, de esquina a esquina, un balcón y en cada paradero soñar que el tiempo, vuelve a esperar, que se llegue a destino y que todo el camino está, está por recorrer. Pasito a paso otra vez, por las veredas quietas y al sol, la madreselva, la paca, ñorbos, nísperos y melocotón, tu corazón antañón viajará de regreso al ritmo ya olvidado de la vieja ilusión. Y dejaremos pasar las horas sin apremios, la sobremesa vendrá, sabia y tranquila, y luego tal vez te escuche reposada abrigando el silencio ya dormido. No sé si quieras saber que empieza la mañana como las vieras nacer, como tú las traías, que todo el ayer se prepara al regreso y que nuestra ciudad se ha detenido”. Fíjate nos dice ‘Chabuca’, con atención: “Mira que había que volver a viajar en tranvía otra vez, de esquina a esquina, un balcón y en cada paradero soñar que el tiempo, vuelve a esperar, que se llegue a destino y que todo el camino está, está por recorrer”. La fiesta de Santa Rosa de Lima. Que regrese la Lima de veras… y tu ‘Chabuca’ cantándole… para que el tiempo no pase.

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Author: Maria Suarez