Entender al guatemalteco es complejo, muy complejo diría yo, por varias razones empezando por las diferentes “Guatemalas” que somos todos los que habitamos este mismo territorio donde vivimos. Esta es una verdad de Perogrullo; sin embargo, en esta época de posmodernismo, es bueno recordar cosas de los chapines. Entender la dinámica de la política contemporánea obliga a examinar la evolución de nuestra sociedad. Entender cómo somos y cómo pensamos los chapines lograría explicarse y comprender la sociedad guatemalteca. Y esto es una tarea urgente.
Empezando por el principio, hay que recordar que existe en nuestro país una ‘“clase”’ que es la base de la pirámide de nuestra sociedad. Esa base está formada principalmente por indígenas que lamentablemente tienen poca instrucción ya que la mayoría apenas logra alcanzar lo que se llama enseñanza primaria. Ese segmento es eminentemente ‘conservador’ y ‘religioso’. Que pueden tener poco o mucho dinero, gracias principalmente al comercio. Este estamento dicen los que saben de esto, que representa un cuarenta y cinco por ciento de la población. Al no saber y no comprender esto es imposible entender al guatemalteco. Por eso y muchas otras cosas tal pareciera que sigue vigente la frase, o dicho, que se expresa ‘“In illo tempore”: “Aparte somos nosotros y aparte los naturales”’.
Si seguimos subiendo en nuestra imaginaria pirámide encontramos un segmento intermedio en la instrucción y en lo económico. Este es el que se llama ‘“Clase media urbana”’. Este segmento es también eminentemente ‘conservador’ y ‘religioso’ con algunos pocos “progresistas”, estos con o sin formación universitaria y los que la tienen es principalmente en las ciencias políticas y humanistas. Este segmento social conoce el país, por ancestros, por necesidad o turismo interno.
Y así llegamos a la parte superior de la pirámide donde hay un pequeño porcentaje de la sociedad con suficientes recursos económicos como para procurarse una educación universitaria aquí o en el extranjero, los que constituyen este segmento tristemente no conocen Guatemala. Son eminentemente ‘conservadores y religiosos’.
No pretendo con este artículo más que explicar el porqué de su título. Hace poco tiempo una prestigiosa corporación nacional encomendó se hiciera una encuesta para conocer los gustos y las creencias de los guatemaltecos. La encuesta sumó veinticinco mil encuestados. Aquí se hacen con mil quinientos o si mucho tres mil encuestados, esta fue gigantesca y logró los objetivos que se buscaban, más datos sociológicos sorprendentes. El meollo del asunto fue este: el guatemalteco en sus penas y preocupaciones recurre en primer lugar a ‘Dios’. Se confirma lo de ser ‘religiosos’. Y de inmediato si la respuesta no la encuentran con Dios recurren al ‘Gobierno’. Al buscar qué es o en quién piensa por gobierno el chapín se refiere al Presidente, sea el que fuere. Sabiendo que para el guatemalteco, después de Dios está el Gobierno (el Presidente), quien ostente ese cargo no debe improvisar, ni tomar decisiones a ligera ya que él está inmediatamente después de Dios.
P.S. ¿Cuándo se concederá arresto domiciliar a los ancianos del Hospital Militar?P.D. Al pueblo Judío: ‘“Hanukkah sameaj”’. ¡Feliz Jánuca!