El 13 de marzo, en medio de la presentación del Modelo de Atención Integral de Niñez y Adolescencia (MAINA), el presidente Alejandro Giammattei anunció la detección del primer paciente con COVID-19.
Giammattei dijo que los pacientes serían llevados al Hospital Temporal de Villa Nueva y anunció la creación de varios centros de atención provisionales para el combate de la pandemia, pero indicó que todas las actividades podían continuar con normalidad.
Días después, conforme se fueron confirmando más pacientes y el fallecimiento de uno de ellos, las autoridades implementaron restricciones de movilidad, Toque de Queda, ley seca y el uso obligatorio de la mascarilla.
Más de dos meses después de la detección del primer caso, Giammattei creó la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia COVID-19 (Coprecovid) y nombró como director al epidemiólogo Edwin Asturias.
La Policía Nacional Civil (PNC) quedó a cargo de la verificación de varias de esas medidas y para finales de agosto ya había capturado a más de 300 personas por participar en fiestas clandestinas; las carceletas de la Torre de Tribunales se llenaron rápidamente, aglutinando a los detenidos en su interior.
Nueve meses después, con más de 133 mil contagiados y casi 5 mil personas muertas por la presencia del COVID-19 y con medidas mucho más flexibles, Guatemala comienza a identificar una segunda ola de infectados.
Tratamiento de la pandemia
Durante la pandemia surgió la organización Laboratorio de Datos, que se enfoca en el análisis de las cifras relacionadas al COVID-19. Karin Slowing, integrante de la organización, señaló que no ha existido un correcto manejo de la enfermedad.
Slowing dijo que no se aplicaron adecuadamente las medidas de contención, testeo y rastreo de casos para su posterior aislamiento.
“Si lo hubieran hecho de forma correcta y a la escala que se necesitaba, estaría más contenida la pandemia. Ahora vamos a cosechar lo que se sembró”, enfatizó la especialista.
Además, Slowing criticó que después de tanto tiempo todavía existan grandes rezagos en el reporte de fallecidos y limitaciones al acceso a la información relacionada a la pandemia. “Se han caracterizado por la poca transparencia”, dijo la representante del Laboratorio de Datos.
Para la vicepresidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), Alicia Chang, al principio de la pandemia las medidas fueron las correctas porque se priorizó la suspensión de clases, el aislamiento, uso de mascarilla, se promovió el lavado de manos y se trabajaron los lineamientos para la reactivación económica.
Chang lamentó que la Coprecovid no se hubiera creado antes y que se continuara con su trabajo, porque la pandemia sigue presente. Además, la infectóloga señaló que la Comisión debió tener más libertad para trabajar de forma más independiente al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), ya que “nuestros ministerios están llenos de burocracia para ejecutar proyectos”.
“Yo pienso que probablemente el sistema del semáforo es muy difícil ejecutarlo cuando el número de pruebas no son las esperadas, siempre dijimos que deberíamos aumentarla porque la capacidad instalada en el sistema es muy pobre”, dijo Chang.
Asimismo, la vicepresidenta de la AGEI señaló que el sistema de salud siempre ha sido muy deficiente y con la pandemia se evidenció más fuertemente.
“Hay que estar consientes que el sistema de salud es muy frágil, el nivel de educación es muy bajo en la mayoría de lugares de Guatemala, entonces es muy difícil pedirle a un país que salga adelante sin un sistema de salud robusto”, enfatizó Chang.
La infectóloga señaló que para el nivel de salud pública que tiene el país, se ha dado una respuesta bastante aceptable a la pandemia, por lo que vaticinó que los primeros tres meses del 2021 serán críticos porque “el único camino para prevenir la enfermedad grave es la vacunación”.
Crisis política
Giammattei y las autoridades de Salud fueron fuertemente cuestionados por el manejo de la pandemia, por lo que en junio el Presidente optó por destituir a Hugo Monroy y, en su lugar, nombrar a Amelia Flores.
Gabriela Carrera, politóloga independiente, señaló que durante los primeros meses de gobierno del presidente Giammattei existieron tres líneas de desgaste y una de ellas fue la pandemia.
Carrera reconoció que el contexto de la pandemia era difícil, porque cambiaba la dirección de las políticas que pretendía implementar Giammattei.
“El gobierno central fue blanco de críticas legítimas que parten a raíz de los cuestionamientos del Presidente en el manejo de la crisis que se agudizó rápidamente”, señaló Carrera.
Además, la politóloga dijo que las críticas generaron un desgaste a la figura del Presidente por la falta de transparencia durante la pandemia, ya que los datos sobre infectados por COVID-19 no coincidían y los programas de desarrollo no llegaron a donde se suponía que estaban destinados.
Carrera dijo que posterior al confinamiento, ya cuando Giammattei podía implementar su plan de gobierno, el mismo se vio opacado por el ataque a periodistas y la vinculación de personas cercanas a él que fueron señaladas en casos de corrupción.
Incremento del desempleo
El confinamiento decretado por las autoridades de Salud en los primeros meses de la pandemia fue un golpe para la economía que, según el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), provocó la desaparición de 78 mil plazas formales de empleo.
Al factor de desempleo, David Casasola, especialista del CIEN, explicó que hay que sumarle la caída en los precios de las importaciones y exportaciones, por lo que pronosticó que el crecimiento económico para 2021 será menos favorable.
“Guatemala traía un déficit de 3 millones de personas en situación de desempleo, agregando las 78 mil plazas formales que desaparecieron como consecuencia de la pandemia”, dijo Casasola.
Además, el especialista en temas económicos indicó que sin la presencia del COVID-19 en Guatemala se generan anualmente 10 mil plazas de empleos formales, por lo que el gobierno debe poner como prioridad ese tema.
En tanto que, la Comisión de Turismo Sostenible señaló que el turismo podría provocar que las exportaciones se reduzcan hasta en US$30 millones. El año pasado ese sector alcanzó los US$77 millones y en 2002 podría cerrar con US$47 millones.
Exceso de mortalidad
El director de la Coprecovid, Edwin Asturias, señaló que desde junio se ha manifestado un exceso de mortalidad de hasta el 40 por ciento respecto a 2018 y 2019. Ese dato sirve como parámetro para determinar la forma en la que un evento puntual –en este caso la pandemia– incidió en la muerte de las personas.