El 21 de noviembre se reactivaron las protestas en La Plaza de la Constitución luego de una pausa de casi cinco años. Cambiaron algunos rostros pero no las consignas como Renuncia, Basta Ya, más la que invitó a tomar las calles en 2020: ¿Dónde está el dinero?
La intolerancia y el abuso de poder de la Policía, que detonó decenas de bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes -algunas familias, mujeres con niños en brazos o adultos mayores- marcó la diferencia. Pese a las demandas ciudadanas, de organizaciones y algunos diputados, el ministro de Gobernación Gendri Reyes continúa en el cargo y su permanencia depende de un informe del Ministerio Público, anticipó entonces el presidente Alejandro Giammattei.
Esa falta de atención a las demandas ciudadanas solo aumenta la indignación y motiva la protesta, dice Ximena Aguilar, de Landivarianos. “Hay mucho descontento social, los movimientos estudiantiles no escogemos las demandas; servimos para canalizarlas y llevarlas a un plano concreto”, añade.
Ese ejercicio les ha llevado a plantear la convocatoria a una asamblea nacional constituyente plurinacional antipatriarcal. Eso es lo que la sociedad civil y los pueblos originarios demandan para que el sistema les responda, además de la renuncia del binomio presidencial, de diputados del Congreso -otros se darían por satisfechos con la dimisión de la Junta Directiva-, relata la estudiante de Ciencias Políticas.
Sin espacios de intercambio
La inconformidad por la aprobación exprés del presupuesto para el 2021 invitó a regresar a las calles al grito de ¿Dónde está el dinero? que alude, entre otros, a la ineficacia del gobierno para fortalecer el sistema de salud ante la pandemia del coronavirus y el impacto invisible de los programas de compensación económica y social para los grupos con más vulnerabilidad para sobrevivir sin salir de casa. Y esto sigue vigente, apunta Aguilar.
La generación de contenido sobre las problemáticas nacionales continuarán, como en el caso de la elección de cortes de justicia. Luego de las fiestas de fin de año, se espera volver a las calles en enero, expone Laura Aguilar, de la Usac.
¿Hay posibilidad de diálogo? sí, dice Ximena Aguilar, pero la invitación debe ofrecer ese espacio. Actualmente no existe y por ejemplo en el intento de discutir el presupuesto, no tomaron en cuenta a todos los sectores de la población.
Estamos en un punto en el que no hay oportunidad de diálogo, no hay un buen manejo de las relaciones entre gobierno y ciudadanos, y como ese espacio no existe nos queda la vía de señalar, exigir, salir a las calles y las acciones legales.
El oficialismo siempre toma las decisiones en el Congreso, el mismo binomio está en disputa y eso los limita a abrirse hacia otros sectores; no hemos visto a un congreso que escuche las peticiones, no hay una respuesta, ni sobre la destitución del ministro, enfatiza Ximena.
¿Cuánto tiempo nos va tomar ser escuchados y lograr resultados? depende de cuánto la población apoye la lucha por sus propios derechos, de cuánto resista el gobierno fuertemente desgastado en un solo año, concluye Ximena.