El 6D, el gobierno apenas logró acarrear alrededor de 15% de los votos del Registro Electoral Permanente (REP), a pesar de los puntos rojos, el ventajismo grosero en los medios de comunicación y los organismos públicos, las amenazas y los chantajes. Con ese minúsculo porcentaje, Nicolás Maduro conseguirá de nuevo la hegemonía total del Estado, pero no el reconocimiento internacional. La mayoría de los países democráticos han desconocido y ratificado la condena a esas elecciones.