Ya sabemos que a este Gobierno lo único que le preocupa es la igualdad. La libertad es despreciada como el origen de todos los males y ha de ser cercenada allí donde descuelle. Es evidente que el Gobierno se propone aprovechar la pandemia para combatir la libertad hasta más allá de donde lo haría en condiciones normales. Y lo está haciendo ante la indiferencia de la mayoría de los medios de comunicación. Se critica la torpeza en la gestión o el perjuicio que para la economía suponen las medidas sociales. Pero casi nadie advierte el daño que a la libertad inflige el igualitarismo sanitario.