Tres elementos se unieron la pasada semana en la lucha política: las elecciones de la Asamblea Nacional calificadas de fraudulentas, la consulta con las tres preguntas sobre la usurpación, la nulidad de las elecciones y la intervención del régimen; y la calificación de farsa a todos los eventos. Todo un escenario que ha llegado a crear una peligrosa incertidumbre sobre la seriedad del deseo opositor. Sinceramente, no se entienden las diversas vías tomadas por los nuevos liderazgos que han surgido, ante el abandono de los viejos estrategas de la lucha por la Unidad Opositora.