No hay un manual para las transiciones políticas y, menos aún, para las de carácter democrático. Sobre todo, cuando se trata de salir de regímenes que no se compadecen con el clásico Estado burocrático- autoritario de América Latina, sino de proyectos completamente totalitarios, como el de Cuba y el que transita en Venezuela, dispuesto a prolongarse eternamente, como lo dijo uno de sus voceros hace algunos años: “la revolución vino para quedarse”, así que la defenderán a toda costa.