En las ya históricas protestas que se dieron en Venezuela contra el gobierno autoritario de Chávez y después, contra el régimen totalitario de Maduro, uno podía ver en medio de esas gigantescas concentraciones, imágenes de vírgenes, santos, cruces y demás objetos de culto religioso. Los adeptos estaban absolutamente convencidos de la inminencia de la sentencia divina que recaería sobre los responsables del desastre humanitario venezolano.