Juventud exigiendo oportunidades

En un país como Guatemala, ni los partidos de izquierda ni de derecha han sido capaces de generar políticas de empleo para esas inmensas mayorías de jóvenes sin empleo. Aquí el 70 por ciento de la población de Guatemala es joven (menor de 29 años). El 76.1 por ciento de esa juventud vive en pobreza.

 Los saqueos salvajes de los políticos impiden el desarrollo de la juventud. Hay tal hartazgo ante el sistema, que hoy diversas manifestaciones y expresiones de jóvenes se organizan para demandar atención a la juventud. Por ejemplo grupo Batz de Los Patojos, Jocotenango, son jóvenes que no se rinden, chavos líderes, resistiendo, construyendo desde el arte, el baile, la imaginación; buscando espacios para imaginar otra Guatemala, otro futuro.

 Aunque las estadísticas no lo muestran, diversos analistas señalan que en Guatemala hay más de 4 millones de personas en edad activa de empleo sin posibilidad de trabajo. Con la pandemia COVID-19, los índices y tasas de desempleo han aumentado drásticamente. La violencia entre los jóvenes se incrementa por la desigualdad y la falta de oportunidades laborales.

 Por ejemplo, en Sacatepéquez se gradúan más de 10 mil jóvenes al año, las oportunidades laborales son mínimas, y así en el resto del país. Dada la falta de empleo y falta de oportunidades, muchos jóvenes quisieran migrar. Otros están en las calles. No hay casi espacios donde los jóvenes puedan practicar deporte y artes. “Los espacios seguros” para la juventud son imprescindibles para la transformación social.

 Desde Lead Up se enseña a los jóvenes de comunidades marginales de Jocotenango técnicas de respiración y comunicación no verbal a través de los caballos. La respiración puede ser una gran aliada en el control de pensamiento y emociones.

 En países como Bután el arte de la respiración y meditación es una asignatura obligatoria en las escuelas. ¿Podemos imaginar un país en el que hubiese programas educativos reales y edificantes para la niñez y juventud en el que se combatiera la pobreza, la desigualdad, el hambre, la corrupción, etcétera, y donde se midiera el índice de felicidad?, ¿cómo sería la realidad de los hogares si los jóvenes pudieran expresar su talento, contar con espacios seguros para hacer deporte, arte, meditación, etcétera?

 Algo que ha caracterizado los espacios y negocios en general en Guatemala es la división social de los espacios físicos. Champions Café (La Azotea) busca ser un lugar para ofrecer oportunidades laborales a jóvenes de contextos complejos, busca ser un “puente” entre personas de diversos contextos sociales, y a la vez romper con esa segregación, busca ser un “lugar puente”. Es una apuesta por intercambiar y abrirse a la posibilidad de aprender de otros.

 La experiencia de emprendimiento de Champions Café demuestra que los chavos tienen un gran talento artístico que aportar y que pueden ser excelentes emprendedores si se confía en ellos. La responsabilidad social a través de generar empleos para la juventud evidencia que si seguimos construyendo puentes podemos juntos soñar una utopía común. Somos un país con la fuerza y posibilidad con y desde la juventud, no les neguemos la utopía colectiva.

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Author: Maria Suarez