Lennon y la muerte de la utopía

En 2017 salió a subasta el acetato que John Lennon le firmó a su propio asesino el 8 de diciembre de 1980, pocas horas antes de que este último le pegara cuatro balazos por la espalda. El disco era el ‘Double Fantasy’, editado hacía tan solo 20 días, un testamento musical que el exbeatle grabó junto a su esposa Yoko Ono. El ejemplar que le autografió a Mark David Chapman, un tesoro para los coleccionistas, pujaba por alrededor de US$1.5 millones.

La historia del rock and roll se reduce al dinero, lo decía Frank Zappa y el mismo Lennon. Discos que intentaron cambiar el mundo y que terminan como mercancías de lujo para millonarios excéntricos que no saben qué hacer con sus fortunas.

Y 1980 fue un año nefasto, marcaba el final de una época repleta de revueltas y de utopías enredadas. El mundo tal y cómo lo habíamos conocido hasta entonces comenzaba a terminarse, la agonía ha sido lenta y llega hasta nuestros días. La otra cara del amor y de la paz con que muchos querían cimentar una nueva era, se parecía demasiado al exterminio y al horror. 

Si hay algo que reconocerle a John Lennon es que creía en la gente. Resulta insólito en la actualidad que una celebridad de su talla, se paseara solo, en bicicleta, por las calles de Nueva York y se detuviera a comer hot dogs en alguna esquina. Si se cruzaba con un fan, lo saludaba amablemente y seguía su camino. Hay varias fotografías y testimonios al respecto. No tenía guardaespaldas ni, por supuesto, andaba armado. Cuando la Pse presentó luego del asesinato, encontraron a Chapman sentado en la acera, con el arma en el piso y leyendo ‘El guardián entre el centeno’ de Salinger. Es decir, de no haber estado loco hubiera podido escapar fácilmente.

En 1980, en Guatemala o en Nueva York te mataban a balazos por las calles. Nadie preguntaba por qué. Simplemente ocurría. Era el odio que comenzaba a extenderse por el planeta. Seres anónimos, devastados por el sistema, que encontraban en el crimen una razón de ser, un medio de supervivencia.

¿Por qué Mark Chapman asesinó a John Lennon? Nadie sabe. Él nunca ha dado una respuesta precisa, más allá de su perturbación y su locura. Lo mató simplemente porque el músico existía y esa existencia hacía más miserable y anónima la suya propia. Lo mató porque Lennon había compuesto algunas bellas canciones, porque no creía en Dios, porque se burlaba de todo, porque no quería entender que el mundo se estaba convirtiendo en algo demasiado feo y guardaba aún un mínimo de esperanza en los seres humanos.

El mismo odio que hoy circula disfrazado de convicciones por las redes sociales. Hace justo 40 años, Chapman anunciaba, a su particular manera, el Nuevo Orden de las cosas, el mundo que nos esperaba, la realidad que nos envuelve hoy en día. Muerte a la imaginación, a la música, a la esperanza. Muerte a la belleza y a la utopía.     

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez