Como en 2015, el golpe fue contundente. La verdadera oposición se alió, en esta oportunidad, aunque tácitamente, sin acuerdo firmado, en torno a la abstención como respuesta política a la convocatoria a unos comicios que buscaban expropiar malamente la Asamblea Nacional obtenida en aquel glorioso diciembre, como éste, con manifiesta votación entonces hacia los candidatos y partidos opositores. En 2915 la participación fue cercana al 80%. La abstención de este domingo pasado debió ser mayor, pero las cuentas, deliberadamente, no lo reflejan. Nada, los números andan por ahí, cerca.