Luego de firmarse la paz entre Armenia y Azerbaiyán a través de la mediación de Rusia, y donde este último dejó establecido en el Corredor de Lachín un contingente de aproximadamente dos mil soldados por un período de 5 años, aumentando así su presencia militar en la región y minimizando la posibilidad de provocar un foco de tensión cerca de sus fronteras meridionales, acuerdo del que no formó parte Turquía. No obstante, más tarde, Erdogan, muy astuto, se sale con la suya, ya que solapadamente se inmiscuyó en el conflicto apoyando a Azerbaiyán, no sólo con hombres, sino con armamento y equipos, y no podía permitir, haber hecho todo por nada; es decir, no iba apostar a una guerra, sin recibir nada a cambio, y por lo tanto, logró firmar un acuerdo con Rusia, para establecer un Centro Conjunto de Observación en Nagorno Karabaj, con el fin de “supervisar el alto al fuego en esta zona”, demostrando con ello, su potencial como líder geopolítico regional, y consolidando su influencia en Azerbaiyán, y por tanto, en el Cáucaso. Algo que deseaba desde hace tiempo. “Se firmó un acuerdo tras negociaciones sobre las modalidades técnicas de su establecimiento y sobre los principios de funcionamiento de este centro conjunto turco-ruso”, declaró el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, en su cuenta de Twitter.
