Tengo varios amigos que llevan días sin dormir, pegados al teléfono o teniendo conversaciones frente al espejo, con la almohada o bajo el chorro de la ducha. Son algunos de los artistas que estuvieron el pasado 27 de noviembre frente al Ministerio de Cultura y ahora son el blanco de una campaña de difamación. Varios de sus nombres han sido señalados en los medios oficiales como “mercenarios”, “financiados por el Imperio” y “terroristas”.