Ángel Lombardi: del principio realidad al principio esperanza

Desde la razón y la praxis es usual el pesimismo. Desde la acción, es imprescindible el optimismo. El presente humano (realidad-real) casi nunca satisface a nadie y más si tocan tiempos como los nuestros (seres reales en tiempo-real). El filósofo privilegia el deber ser de la realidad. El científico social el conocimiento de esa realidad desde el dato empírico y la conclusión teórica. Políticos y empresarios sólo pueden existir desde la praxis y acción, con resultados. Fracasar o tener éxito es su desafío. Filósofos, científicos, empresarios, políticos se necesitan mutuamente, en complementariedad, de importancia igual, lo que no pueden es intercambiarse o sustituirse, por una razón práctica, una razón de vocación y oficio y necesaria preparación específica. Las cosas se complican cuando se confunden. Como por ejemplo, pretender ser al mismo tiempo, filósofo, científico, empresario y político. Otra confusión es con respecto a la “opinión pública” necesaria e importante y hoy potenciada por la tecnología. Hay que expresarla y escucharla, pero ni el filósofo, ni el científico, ni el empresario, ni el político pueden atender tantas opiniones, casi siempre contradictorias. Y es que opinar no obliga a nada, ni a obtener resultados ni a rendir cuentas. El otro problema es que, como expresaba Kant, no todo lo que se piensa y plantea la razón teórica puede ser llevado a la práctica y el mundo del empresario y del político es la praxis, es la realidad real, igual que la de todos los seres humanos frente a las necesidades y exigencias de la vida. El joven puede (y debe soñar), pero los años y vida lo “aterrizarán”. El adulto y el viejo pueden añorar tiempos pasados mejores, pero les toca el presente real y la atención de sus problemas reales. La jovencita puede soñar con el príncipe azul, pero su pareja real, no va a ser ni príncipe y mucho menos azul.

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Author: Pablo Perez