En medio de los últimos acontecimientos las instituciones democráticas de los EEUU están demostrando solidez. A pesar del esfuerzo de Trump por revertir los resultados electorales, los miembros de su propio partido en el parlamento y el vicepresidente Pence certificaron el triunfo del presidente Biden. Lo hicieron en consonancia con los resultados de más de 60 juicios que no prosperaron en las instancias judiciales, incluido el caso que llegó a la Corte Suprema de Justicia donde los republicanos tienen una mayoría de seis contra tres. Algunos pensaron que la máxima instancia judicial de los EE.UU al estar dirigida por jueces conservadores acabaría dando la victoria a Trump y no fue así, demostrando entereza, independencia e imparcialidad. No hay por ningún lado pruebas de un fraude organizado. Lo que también demostró que el proceso electoral está blindado y que en el camino de obtener los resultados en cada estado está involucrado un esfuerzo bipartidista y cívico, que acompañan los medios de comunicación.