El discurso histórico del militarismo que impuso Chávez y que continua Maduro, ha mellado el significado de las gestas cívicas que hemos acometido como nación, no es una práctica nueva, desde el siglo XIX el militarismo ha trabajado la memoria histórica de los venezolanos para hacer valer la épica militar sobre la civil, de esta manera la mitificación de la historia se condensa en fechas que conmemoran y celebran hechos de armas, obviando el grueso de acontecimientos que se suceden entre un período y otro, para ilustrar esta idea basta revisar los programas de historia de Venezuela que se imparten a los estudiantes de básica y diversificada, en ellos borraron todas las menciones y contenidos de hechos históricos tan trascendentes como el 23 de enero de 1958 y los gobiernos democráticos que van desde esa fecha hasta 1998, que son mencionados negativamente como producto de un “pacto malévolo” que se apoderó del país en detrimento de los movimientos sociales progresistas y sus dirigentes, que se vieron obligados a tomar las armas para defender al pueblo acompañando a los militares revolucionarios que se levantaron en armas en Puerto Cabello, Carúpano y Barcelona, para luego organizar una guerrilla comunista que sufrió represión, cárcel y torturas por parte de los organismos de seguridad del estado y por las fuerzas armadas leales a la cúpula podrida del Puntofijismo.