El siglo XXI en las Américas esta marcado por la recreación del castrismo convertido en castrochavismo, para la de agresión a las democracias y la simulación política del grupo de delincuencia organizada trasnacional que detenta el poder en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, con el gobierno de Argentina en curso. La política exterior de Estados Unidos no ha sido ajena a este proceso, se ha movido desde la indiferencia, la condescendencia, la reapertura de relaciones con Cuba, hasta el incremento de sanciones y tratamiento como organizaciones criminales. El castrochavismo -con su sobrevivencia en juego- busca cambiar la política exterior de los Estados Unidos.