El “riesgo moral” está relacionado con las consecuencias que la información asimétrica tiene entre partes. Cuando pagamos nuestros impuestos esperamos que dichos recursos sean gastados o invertidos con la máxima eficiencia; sin embargo, no conocemos las intenciones de quienes los administran. El no conocer cuán eficiente pretende ser el administrador de esos fondos, crea una situación de asimetría entre él y el pagador o administrado. El administrador de los fondos, sí que sabe bien el grado de eficiencia con el cual los pretende utilizar. El problema radica en que la consecuencia directa de un uso ineficiente de los mismos, no la sufre directa y plenamente el administrador; por esta razón, “se obliga menos” a darles un buen uso. Cuando las consecuencias de las decisiones tomadas por alguien que maneja recursos ajenos no recaen sobre sí, promueven en el decisor prodigalidad. En criollo, no cuida los reales ajenos como si se los hubiera tenido que sudar él mismo.