En diciembre, los primeros contratos a futuro de agua empezaron a cotizarse en la Bolsa de Valores Chicago (CME, por sus siglas en inglés). Al fin, el agua escasa, el agua a ser entregada en el futuro, tendrá un precio. El nuevo mercado de futuros ofrecerá a aquellos que usan agua, entre otras cosas, una manera de protegerse (léase: asegurarse) en contra del riesgo de las fluctuaciones en los precios del agua. En las palabras de la CME, sus contratos a futuro serán “la primera herramienta de manejo de riesgo regulada y comercializada en una bolsa de valores para administrar el riesgo de la oferta y demanda de agua”. La introducción de los contratos a futuro del agua es un hito significativo.