
Uno de los términos más bastardeados en la actualidad es el de genio. Se rebajó a apelativo que se le endilga a cualquiera que tiene una ocurrencia o que muestra alguna forma de velocidad verbal. Los verdaderos genios, los que poseen miradas diferentes, innovadoras, capaces de meterse en profundidad en cuestiones complejas y resolverlas son realmente pocos.