Debo comenzar este escrito indicando mi cansancio y agotamiento al seguir escuchando a ciertos desmemoriados y resentidos históricos, cuando, en pleno siglo XXI, continúan reclamando, unos a la Madre Patria, otros a los ricos y acaudalados, e incluso, otros más, a los políticos, académicos y hasta científicos, por su condición desmejorada de vida, sea por el color de la piel, por su condición y derecho de seres humanos originarios, por su vida económica paupérrima y hasta por su condición sexual.