El régimen ha empobrecido al país petrolero para asombro del mundo. Las condiciones de vida que recibió al cerrarse el siglo XX, son radicalmente distintas al abrir el XXI. Aquélla pujante y emprendedora clase media que apuntaló a Venezuela con sus esfuerzos, se ha visto prácticamente aniquilada, como aniquilada el legítimo origen de sus logros: una vigorosa empresa privada de grandes, medianas o modestas dimensiones; un universidad y centros de adiestramiento técnico que le dieron formación, adiestramiento y confianza; y, agreguemos, el calor de una familia más o menos numerosa que hoy está regada por el mundo.