Es probable que en ocasiones se tenga la impresión, viendo el contenido que abunda en la mayoria de los medios de comunicación en Venezuela sometidos a la censura y a la no menos trágica y vergonzosa autocensura, que la democracia es quizá solo un discurso, o peor, solo la actitud de no entrar en conflicto con los que mandan por ser quienes mandan y, nosotros, ¡oh condenados!, debemos siempre ser obedientes y disciplinados para ser buenos ciudadanos. Criticar al presidente, al gobernador o al alcalde, es “hablar mal de…” y no mi derecho a expresar mis ideas aunque estas fuesen injustas o imprecisas.