Los vecinos del sector el Naipe, en la parroquia Independencia, llevan 3 años sin servicio de agua potable. Se daño una bomba y simplemente nunca se reparó. Ni Hidrocentro, ni el alcalde de Libertador, el ciudadano Juan Perozo, han tenido siquiera el tiempo para ir a decirle a los vecinos que la ausencia del vital líquido es culpa de Trump, del capitalismo o de la derecha. Lamentablemente esos vecinos son invisibles, no existen, no duelen o no valen. El acceso al agua potable es un derecho humano, reconocido así nacional e internacionalmente, pero dado que esos vecinos son invisibles para la lógica madurista, lo importante será adornar muy bien el monumento de Campo Carabobo para la próxima fecha patria en la que la dictadura y el dictador se hagan ver con más méritos patrióticos que Miranda, Páez o el mismísimo Simón Bolívar.